¿Qué deben hacer los políticos ante este panorama?

By 14 abril, 2020 abril 22nd, 2020 Noticias
ANDRES ELIAS.

Estamos viviendo una película de ciencia ficción: un virus brota repentinamente en la tierra, numerosos países adoptan medidas radicales de distanciamiento social y se obliga a las personas a autoaislarse en casa. Imágenes de escuelas, teatros, cines, bares y restaurantes cerrados. Hay recomendaciones de no viajar. Las fronteras están cerradas. Cuerpos en la calle, gente con mascarilla, doctores con trajes especiales, millones de desempleados. Una enfermedad que no tiene vacuna para un villano invisible y en el que los profesionales sanitarios se convierten en los héroes. Sin embargo, no es ningún guion es la cruda realidad, que está viviendo la humanidad.

La famosa pirámide de Maslow explica que las necesidades se encuentran organizadas desde la base de la pirámide hasta el vértice. Las principales necesidades son las que utilizamos para subsistir, como la necesidad de respirar, dormir, evitar el dolor o la alimentación. Son justamente esas necesidades las que vemos amenazadas ahora mismo.

Habitantes de países enteros no tenemos asegurado necesidades básicas como la alimentación y, se sabe que, si las necesidades básicas no están cubiertas, no tendrán aceptación ninguna propuesta que esté dirigida a cubrir necesidades de orden superior.

Imaginemos que un político, ahora mismo, enfoca su comunicación digital propiciando políticas de integración social para numerosos grupos minoritarios que están siendo excluidos o discriminados con la llegada de la pandemia. Sencillamente no va a tener repercusión en la sociedad.

Según un estudio de Roy Campos, la preocupación principal de los latinoamericanos es la salud, seguido de la economía. Son los dos temas que dominan la conversación. Todo lo que favorezca esta narrativa será bien aceptado. Todo lo que está fuera será rechazado.

Si nuestras propuestas o conversación digital están dirigidas hacia informar protocolos vigentes de responsabilidad personal o compartimos cosas sencillas para hacer con el objetivo de reducir la exposición al virus, esos mensajes están provocando una activación importante del sistema de recompensa cerebral, por lo tanto, desencadenará una serie de reacciones químicas y eléctricas que le llevarán al público a otorgarle nuestra confianza al político y a su mensaje.

Nuestro cerebro está diseñado para hacer todo lo posible para evitar pérdidas y riesgos, y estamos condicionados para tomar decisiones que nos ayuden a evitarlos. Es por ello, que los contenidos de prevención son tan efectivos ahora mismo.

Por el contrario, he podido constatar como muchos gobiernos han estado insistiendo en que la culpa de la crisis son las personas, porque no usan mascarillas, porque salen de sus casas, etc. Instalar estas creencias repercutirá de forma negativa en la actitud de la gente hacia las recomendaciones de las autoridades.

Hay un mecanismo sicológico que se llama Efecto Golem, que explica como los líderes con expectativas negativas afectan el desempeño de sus subordinados mientras que los propios subordinados desarrollan comportamientos negativos al percibir que son mal vistos.

En términos políticos, regañar o echarle la culpa al pueblo por no seguir las recomendaciones trae consecuencias negativas.

Por eso, recomiendo a gobiernos, usar un sesgo psicológico, el efecto Pigmalión que consiste en que, si un determinado líder comienza a tratar a la sociedad de forma adulta, hablándole en términos positivos, podría llegar a influir en la ciudadanía y hacer que se comportase como cree que debe.

Un ejemplo de todo esto, ocurrió en la Alemania Nazi. El partido trataba a los habitantes como si fueran superiores al resto de Europa y del mundo. La creencia de superioridad se extendió, aunque con lamentables circunstancias.

Los seres humanos, cuanto más convencidos estamos de que somos capaces de lograr algo, mayor probabilidad tenemos de lograrlo.

Como ejemplo, si eres prefecto de una provincia en Ecuador o regidor en un municipio de México y la salud no está dentro de tus competencias, no importa, tu comunicación no puede detenerse porque puedes probar con mensajes positivos, es hora de personajes inspiradores que generen seguridad. Estamos en busca de liderazgos políticos.

Es el momento de que los políticos comuniquen de forma diferente, que salgan de su zona de confort y empiecen a motivar a la población.

Este storytelling debe estar seguido de un storydoing que comprueben que el político está poniendo en marcha su discurso. Acciones como rebajarse el sueldo, donar su sueldo, apoyar de forma desinteresada, serán bien vistas por la ciudadanía.

Después de esta crisis, los políticos tradicionales se van a extinguir. La población querrá ver seres humanos de carne y hueso no imágenes en la televisión hablando con lengua de palo.

El Caso del vicepresidente de Ecuador

Otto Sonnenholzner, vicepresidente del país sudamericano y lidera el Comité de Operaciones de Emergencia (COE), activado para afrontar la emergencia sanitaria, ha basado la premisa de su gestión de crisis, entre ‘salvar vidas’ o ‘salvar la economía’ y argumenta que: “si no mantenemos la cuarentena, la crisis económica será aún más grave que los efectos de la enfermedad”  y, por lo tanto, su dilema, ahora mismo, está en ampliar o no la cuarentena.

Sin cuarentena, los casos de Covid-19 terminarán bloqueando el sistema de salud de Ecuador, el pánico y la incertidumbre traerá mayor descontento social y en consecuencia aumentarán los índices de delincuencia (saqueos), generando mayor inestabilidad política y ahuyentando más la inversión extranjera en Ecuador.

La crisis del Covid-19 trae consigo una cantidad de información nunca “procesada” que se actualiza a un ritmo acelerado, lo que ayer era un dato certero hoy ya no lo es. Los casos de contagio se actualizan en tiempo real.

Criticar esta nueva realidad es más compleja hasta para los especialistas. En un escenario tradicional, comunicamos hasta lograr lo que deseamos. Ahora los datos son tan diversos y volátiles que se vuelven difíciles de procesar.

Normalmente los consultores nos apoyamos de encuestas y grupos focales para interpretar la realidad, con todo lo que está pasando minuto a minuto, es difícil contemplar hacia dónde debemos movemos, pero creo que el vicepresidente hace lo posible con información tan dinámica.

Sonnenholzner tiene el conocimiento de la realidad, en este caso la única forma que tiene de conocer de primera mano es visitando el epicentro del problema: los hospitales.

Constantemente informa sobre el tema y ha construido su mensaje con base a prioridades y en su caso es la vida de la población ecuatoriana.

Lo critican de demasiado protagonismo, pues yo creo que la población espera información actualizada, quiere medidas y es lo que hace el vicepresidente. ¡Las elecciones son el próximo año, la gente se muere ahora!

¿Qué le hace falta al vicepresidente? Acompañarse de un especialista en el tema, que ande en cada acto público con Sonnenholzner, un doctor es quién mejor ejercería la vocería ahora mismo junto con el vicepresidente.

Se preguntarán por qué soy tan benevolente con el vicepresidente. Sabemos los que nos dedicamos a la consultoría que el reto, hoy por hoy, es generar confianza: la clave ahora es generar una tregua política, y hacia allá creo que deberían dirigirse los fingers points. Son tiempos de pacto nacional en todos los países.

 

Efecto Bandwagon en épocas del Coronavirus

El efecto Bandwagon tiene su origen en una palabra inglesa para describir el carro que lleva una banda en un desfile y fue utilizado por primera vez en 1848 por Dan Rice, quien fuera un artista estadounidense de muchos talentos, el más famoso, payaso de circo.

Rice, para hacer sus apariciones y captar la atención del público en diversas campañas políticas utilizaba su Bandwagon.

El efecto Bandwagon es un fenómeno por el cual la aceptación de creencias, ideas, modas y tendencias aumenta cuanto más hayan sido adoptados por otros, puesto que, simplemente los seres humanos copiamos la conducta de nuestros parecidos.

Por ahora, ha dado resultado #MeQuedoEnCasa, ha tenido bastante aceptación, pero es necesario llevar el mensaje hacia otras dimensiones porque la gente sencillamente “No se está quedando en casa” en países empobrecidos porque simplemente no puede.

La ciudadanía está más preocupada por su supervivencia y el mensaje de #MeQuedoEnCasa está calando en una clase social que tiene los medios para hacerlo, es momento de preocuparnos “por los que no se pueden quedar en casa”.

 

 Andrés Elías 

Es autor de 6 libros relacionados a Social Media y Marketing Político. Es fundador de Canvas Política y Facultad, Consultora Política. Es creador de DATAMETRIX (Herramienta de Social Listening) y DoubleCheck (envío masivo de WhatsApp). Ganador de varios premios Alacop, Reed y Napolitan. Profesor de la prestigiosa Universidad ESAN y de la fundación alemana Konrad Adenauer. Fundador de la Asociación Internacional de Consultores Políticos Digitales (AICODI) y miembro del consejo del Christian Center for a Public Life.

 

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