Entrega de los Premios Teodoro Bardají en Huesca

By 21 marzo, 2019 agosto 2nd, 2019 Blog, Video

Reproduzco el discurso previo

Es un honor y orgullo representar a mi familia y, en especial, entregar el “Premio Cocina de los Pirineos Teodoro Bardají”, en el marco del II Congreso del Producto y Gastronomía de los Pirineos.

Venir a Huesca es reencontrarme con mis raíces porque llevamos y llevo a Aragón en el corazón.

Cuando me refiero llevamos, es toda la Familia. Somos muy conscientes de la persona, lo que ha representado y es mi bisabuelo. Recuerdo las anécdotas de mi yaya Marichu sobre su padre a quien describía como una “persona muy trabajadora”, que si ya despuntaba maneras en la repostería más tarde sería un erudito de la gran cocina, un científico de los fogones, humanista y autodidacta. 

Nace en Binéfar, hermano mayor de una familia de cocineros, y llevaría en las venas la vocación por el arte culinario.

Fue un estudioso exquisito y perfeccionista. Buscaba siempre la excelencia. Trabajó en el Hotel Europa de Zaragoza, en el Hotel Oriente y en la Mallorquina de la Puerta del Sol de Madrid. Es conocida la máxima que los buenos cocineros son antes buenos conocedores del arte de la pastelería, y Teodoro Bardají, lo fue. Se formaría también en el Hotel de la Paix, la Gran Peña y el Casino de Madrid. Todo ello, nos da una muestra de la importancia y relevancia en los sitios en los que trabajó en sus comienzos para después ser jefe de las cocinas del Duque del Infantado hasta su jubilación.

Viajó a Francia donde además de perfeccionar su profesión, aprendió el idioma de Voltaire para conocer a la perfección la abundante literatura culinaria francesa de la época. Sin embargo, fue sin duda, un gran defensor de la cocina española, a la que se refería como “la mejor del mundo”.

Estudió a los clásicos españoles que cita en sus obras como Ruperto Nola, de la Mata, Juan de Altamiras, Ángel Muro y, demostró una gran facilidad para escribir muy bien, a quien podríamos llamar un “literato intelectual de la alta cocina”.

Colaboraría en las revistas más profesionales de la época como La Cocina Elegante, El Gorro Blanco, Unión del Arte Culinario, El Arte Culinario del que fue director y, de ahí daría a luz su obra “Índice culinario. Colaboró en prensa nacional como La Correspondencia, La Tribuna, El Liberal, El Mundo, Renovación, El Eco del Pueblo y en la revista “Ellas”, dirigida por D. José María Pemán, con recetas que conformaría su otra obra “La cocina de ellas”.

Sus artículos y recetas son de una gran importancia culinaria de la época, y escribiría que “el arte culinario tiene como sus más amadas auxiliares: la química y la medicina.  El verdadero cocinero analiza, descompone, estudia la materia que integra cada sustancia alimenticia para conocer su composición”.

Química e innovación como los grandes chefs de la España del siglo XXI que siguen su estela y, transmiten que es uno de los grandes maestros o como le han llamado “el precursor de la cocina moderna española”. Emana pues, satisfacción, orgullo y muchas ganas por conocer su obra y estoy segura de que también para todos los congregados en este II Congreso en Huesca porque Teodoro Bardají nunca dejó de sentirse aragonés como se desprende de sus escritos y entrevistas.

En reconocimiento a su labor divulgadora de la cocina española recibiría en 1956 la Medalla de Oro de la Grandeza Española

Quisiera de nuevo agradecer las muestras de cariño que he recibido ayer y hoy, en especial, a D. José María Pisa, apasionado de la obra de mi bisabuelo y, a todas las autoridades por este reconocimiento y dejar viva su obra para las nuevas generaciones.

 

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